Audición

La audición está definida como el proceso, función o poder que gozan las personas y animales para percibir el sonido. Podríamos considerar a la audición como uno de los sentidos más importantes con los cuales contamos los humanos. Utilizamos esta capacidad para recoger la información del ambiente que nos rodea y así aprender de las experiencias. 

La audición es la habilidad de percibir los sonidos y ruidos que se encuentran a nuestro alrededor. Ya sean personas hablando, música o cualquier otra situación, la audición es clave para un desarrollo ambiental eficaz. La vida sin este sentido tan crucial suele ser bastante difícil, pero nunca imposible. 

La audición es la habilidad de percibir a través del oído las vibraciones que producen los sonidos. Es posible perder esta capacidad, pero para comprender cómo sucede esto es necesario entender el proceso a través del cual somos capaces de escuchar los sonidos. El proceso de la audición comprende muchos factores, cada uno es importante, pues si llegara a faltar alguno de ellos, nuestro sentido se vería afectado gravemente.

¿Cómo funciona la audición?

Como se mencionó anteriormente, es a través del oído que somos capaces de captar las vibraciones producidas por el sonido que viaja a través del aire. Nuestro oído tiene la capacidad de escuchar los sonidos que se encuentran en el rango de frecuencias entre los 20 y los 20 000 Hz. 

Este es un rango estrecho si se compara con otras especies. Además, las estructuras que componen el oído humano son susceptibles a muchas situaciones que pueden poner en peligro nuestra capacidad auditiva. El oído humano puede ser clasificado en tres componentes principales, estos son: oído externo, oído medio y oído interno. 

El oído externo 

Esta parte del sistema auditivo hace referencia a las partes visibles del oído, conocida como el pabellón auditivo. Estas serían la oreja, los lóbulos, la helix, el trago, el antitrago, etc. La función principal de esta parte del oído es la de captar y enfocar las ondas sonoras a través del canal auditivo. Luego de que el sonido es canalizado, interviene la parte media del oído.

El oído medio

En la parte media del oído nos encontramos con una cámara casi cuadrada y llena de aire donde podemos hallar a los huesos más pequeños que posee un humano. A este grupo de huesos se les conoce como “la cadena de huesecillos”. Son tres pequeñas partes del oído medio a las cuales se les refiere como el yunque, el martillo y el estribo.

El martillo se encuentra unido al yunque, esto provoca que, cada vez que se mueva el primero, el otro lo haga al mismo tiempo. La parte superior del martillo, o cabeza se une al yunque, quien a su vez está junto al “tallo” del estribo. 

El sonido que se percibe es amplificado gracias a este grupo de huesos. Además de que es a través de ellos que se transfiere el sonido desde el tímpano hasta el oído interno. Sin alguno de estos componentes llegara a faltar, sería muy complicado completar el proceso de la audición. 

El oído interno

Esta última parte es donde las vibraciones que percibimos son finalmente procesadas para transformarlo en el sonido que escuchamos. Aquí encontramos un órgano sensorial llamado cóclea. Dentro de ella se encuentran un gran número de células receptoras de sonido divididas en sectores, donde cada uno responda a frecuencias determinadas.

También se encuentra una parte conocida como vestíbulo que está encargada de mantener el sentido del equilibrio. Junto a esto están los canales semicirculares que también intervienen en el equilibrio del ser humano. 

El fluido que contiene la cóclea sirve de camino para las vibraciones que se perciben. Cuando estas ondas llegan a las células, estas se mueven y producen señales eléctricas que son enviadas a través del nervio auditivo hacia el cerebro. Es allí donde se interpretan las señales producidas por las vibraciones en sonido.

La audición y su importancia

La audición es uno de los sentidos más preciados, crucial para aprender y recordar las cosas que se encuentran en el mundo que nos rodea. Este sentido es una gran herramienta que nos permite percibir información sobre potenciales peligros a nuestro alrededor. Una alarma de incendios, la corneta de un automóvil o una llamada telefónica son sonidos extremadamente importantes en situaciones de peligro.

En general, las personas no dan mucha importancia a esta capacidad, descuidando las partes que la componen y creando situaciones donde es posible la pérdida de la audición. La pérdida de la audición puede resultar del trato incorrecto al oído, por lo que se deben tener en cuenta todo los factores que representan un riesgo.

La pérdida de audición puede clasificarse en leve, moderada, severa y profunda. En los primeros dos casos, una persona podría mantener una conversación sin hacer uso de algún aparato que mejore su audición. Sin embargo, sí se les dificulta distinguir los sonidos si se encuentran en un lugar ruidoso.

En la pérdida de audición severa, la persona debe utilizar un audífono para poder amplificar los sonidos exteriores. Es común ver que quienes presentan este tipo de sordera se apoyen de la lectura de los labios. Algunas veces puede mejorarse la audición con implantes cocleares.

En el caso de la pérdida de audición profunda, es extremadamente difícil que la persona pueda oír algún sonido. Su apoyo para poder comunicarse con otras personas se basa principalmente en el uso del lenguaje de señas y leyendo los labios.

La pérdida de la audición también puede provenir de las heridas y daños producidos por accidentes o infecciones. También pueden ser resultado de problemas genéticos y condiciones congénitas. Si sospechas que estás perdiendo la audición gradualmente, lo mejor que puedes hacer es acudir a un especialista.

La audición es un sentido que no deberíamos dar por sentado. Enriquece nuestra vida y nos da la oportunidad de aprender con mayor facilidad que aquellos que no poseen este sentido. La pérdida de audición es tratable, y mientras más rápido se atienda, más posibilidades existen para evitar el daño permanente.

Referencias bibliográficas 

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.4 en línea]. <https://dle.rae.es> [22/03/2021].

Schiffman, Harvey (2001). «4». La Percepción Sensorial. Limusa Wiley.

J.M. Wolfe et. al. (2009). Sensation & Perception. 2nd ed. Sunderland: Sinauer Associated Inc.

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