Hipoacusia

La palabra “hipoacusia” tiene raíces griegas y significa “nivel de audición anómalo, bajo, muy mermado o nulo”. La primera parte es el prefijo “hypo-”, cuyo significado es “debajo”. Luego tenemos la palabra “akoyein” que quiere decir “oír”, y el sufijo “-ia” que indica una cualidad. Millones de personas alrededor del mundo sufren de algún tipo de hipoacusia o dificultad para oír con la claridad que es necesaria. 

La hipoacusia no se trata de una falta de agudeza auditiva, sino que más bien se trata de una pérdida que es bastante obvia. Es un error bastante común pensar que la hipoacusia solamente afecta a las personas mayores de edad. Sin embargo, esta discapacidad auditiva puede afectar a cualquier grupo de edad. Por lo general, la hipoacusia suele desarrollarse lentamente, sin que quienes la padecen se den cuenta, sino hasta que esta haya avanzado bastante. 

La hipoacusia puede ser total o parcial, aunque en la mayoría de los casos no se suele perder la capacidad auditiva completamente. Además, esto puede ocurrir de forma repentina o progresiva con el pasar del tiempo. El alcance de esta afección puede variar ampliamente y afectar la capacidad de una persona para escuchar ciertos sonidos. Por lo general, no todas las frecuencias se ven afectadas de igual manera. Por ejemplo, una persona podría escuchar los tonos bajos, como motores, mientras que los tonos más altos como el canto de las aves, son inaudibles. 

Síntomas e indicadores de la pérdida auditiva 

Primero debemos entender que existen dos tipos de cosas diferentes, aunque ambos se tratan de la pérdida auditiva. Primero tenemos la pérdida auditiva conductiva o hipoacusia de conducción. Esta sucede cuando alguna de las partes de que se encarga de transmitir las ondas sonoras se ve afectada. Esto es, en el ámbito mecánico de la transducción, de las ondas sonoras.  

Las vibraciones del sonido deben pasar a través de la membrana timpánica, la cadena de huesecillos y el laberinto. Cuando alguna de estas partes se ve afectada y no puede transmitir las ondas del sonido, se conoce como Hipoacusia conductiva. Mientras tanto, la hipoacusia neurosensorial se desarrolla en los nervios y células del oído interno. En la cóclea se encuentran una serie de células que se encargan de transformar las ondas mecánicas en impulsos eléctricos. 

Cuando estas células son dañadas, entonces se produce la pérdida de capacidad auditiva en distintas frecuencias. Cuando la pérdida es conductiva, puede existir la posibilidad de que se restaure la audición. Sin embargo, en la pérdida auditiva neurosensorial esto no es posible, ya que las células de la cóclea no se regeneran. 

Las personas que sufren de hipoacusia pueden presentar dificultades para usar el teléfono y para ubicar los sonidos que le rodean. Además, también se les hace difícil entender cuando las personas hablan, en especial los niños y mujeres, cuyas voces son en frecuencias altas. Además, es muy común ver que las personas que sufren de hipoacusia tengan su televisión, radio y música al volumen más alto posible. 

Los hipoacúsicos también presentan una dificultad para entender el habla en lugares donde hay mucho ruido de fondo. Aunque no es muy común, es esta la posibilidad de que la persona perciba su voz con mayor volumen del que realmente tiene; este síntoma es conocido como autofonía. 

Causas más comunes de la hipoacusia 

La pérdida auditiva suele generarse a partir de diferentes causas entre las cuales podemos encontrar el envejecimiento, problemas genéticos o perinatales. Además, también están los factores que provocan la hipoacusia adquirida, como los ruidos y las diferentes enfermedades. E incluso existen casos donde no se puede rastrear alguna causa que explique la aparición de la hipoacusia. 

Ciertamente, uno de los casos más comunes es la pérdida progresiva de la capacidad auditiva cuando se somete a altas frecuencias al oído. Cuando esa es la causa, generalmente suele ser acumulativa y se va presentando con el envejecimiento. A este tipo de hipoacusia se le conoce como presbiacusia. En los hombres es posible que comience a partir de los 25 años y en las mujeres a 30. 

Bien existen diferentes afecciones que pueden aumentar el riesgo en la persona de adquirir la pérdida auditiva. Por ejemplo, en las personas mayores, la presión arterial alta, la diabetes y el uso de ciertos medicamentos pueden ser dañinos para el oído. Aunque todo el mundo presenta una pérdida auditiva, la cantidad y el tipo de pérdida es variable. 

La mayor parte de los casos de pérdida auditiva no se deben a la edad, sino más bien a la exposición a ruidos dañinos. Muchas personas desconocen la presencia de sonidos ambientales a niveles que pueden causar daños irreversibles. Muchas de las fuentes comunes de estos de ruidos incluyen equipos de sonido para automóviles, los juguetes para niños, armas e incluso secadores de pelo. 

Técnicas de prevención de la pérdida auditiva 

Está estimado que más de la mitad de los casos de pérdida auditiva se pueden prevenir. Aproximadamente 60% de la pérdida auditiva en niños menores de 15 años puede ser evitable. Además, a día de hoy contamos con diferentes estrategias preventivas que son eficaces para evitar la aparición de la hipoacusia. 

Muchas de las enfermedades más comunes son capaces de provocar hipoacusia entre las que tenemos la rubéola, la influenza y la neumonía. Por lo tanto, demonizar a una persona contra estas enfermedades puede ser una de las mejores técnicas para prevenir la pérdida auditiva. Además, como se mencionó anteriormente, muchos casos son a partir de la exposición a ruidos excesivos.  

Evitar los lugares en donde estos sonidos están presentes es una de las mejores prácticas que podemos realizar. En caso de que la persona trabaje en una industria donde estos ruidos sean constantes, debe protegerse con el equipo adecuado para evitar los daños posteriores. 

La mayoría de las pérdidas auditivas resultan a partir de factores como la edad y la exposición al ruido. Cuando esto sucede es una hipoacusia progresiva e irreversible y actualmente no existen tratamientos que puedan devolver a la audición a su estado inicial. Algunos tipos específicos de hipoacusia pueden ser tratados a partir de procesos quirúrgicos. Sin embargo, también cuando no hay mucho que hacer, la mejor opción es recomendar aparatos auditivos auxiliares a las personas que sufren de la pérdida auditiva. 

Referencias bibliográficas

TopDoctors. “Hipoacusia: qué es, síntomas, causas, prevención y tratamiento”. [https://www.topdoctors.es/diccionario-medico/hipoacusia]. Consultada el 11 de mayo de 2021.

MedlinePlus. “Hipoacusia”. [https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003044.htm]. Consultada el 11 de mayo de 2021.

Escuchar Ahora y Siempre. “¿Qué es la Hipoacusia o Sordera? – Causas, Tipos y Síntomas” .[https://escucharahoraysiempre.com/que-es-la-hipoacusia-o-sordera/]. Consultada el 11 de mayo de 2021.

Claso. “What is hypoacusis?”. [https://claso.net/en/blog/what-is-hypoacusis]. Consultada el 11 de mayo de 2021.

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